LolaBúm abre la puerta a una nueva era: “16 Phantasmas” como el primer vistazo de su próximo disco

Con un nuevo proceso creativo desarrollado entre Ecuador, Colombia y Chile, LolaBúm presenta una canción que habla de identidad, cambios, ansiedad generacional y de la búsqueda de un sonido que sigue llevando la esencia de Ecuador hacia nuevos territorios.

Paúl Díaz

7/20/20269 min read

¿Cómo nació la idea detrás de “16 Phantasmas” y qué buscaban transmitir con esta canción?

Pedro: La historia de esta canción es un poco extraña porque empezó a partir de una idea que alguien más me dio. Estaba en un live de TikTok y alguien me dijo que debería hacer una nueva versión de una canción antigua. A partir de ahí comenzó a aparecer la idea.

La canción realmente nació desde el coro. Estábamos tocando en este cuarto con el techo y empecé a cantar algo encima de lo que estábamos haciendo. Ahí pensé: “qué chévere sería llevar esto hacia otro lugar”.

Creo que, de alguna manera, la canción siempre ha tenido una relación con la música ecuatoriana. También es un guiño hacia una especie de subcultura urbana: la gente que escucha música alternativa ecuatoriana, que comparte referencias, memes y códigos.

Para mí, lo bonito es que genera una sensación de pertenencia. Es como cuando un grupo de amigos tiene un chiste interno y solamente ellos entienden por qué es importante. Siento que los fans de LolaBum son ese grupo de amigos que comparte ese lenguaje.

Después de varios años construyendo una identidad propia dentro de la escena independiente ecuatoriana, LolaBúm vuelve con una nueva etapa marcada por la transformación.

“16 Phantasmas” aparece como la primera muestra de un próximo disco donde la banda explora nuevas formas de composición, trabaja por primera vez con un productor chileno y amplía su diálogo con la música latinoamericana, sin abandonar aquello que siempre ha definido su sonido: una mirada profundamente conectada con Ecuador.

Al leer los comentarios de la canción en YouTube, observé que conectó con muchas personas que sienten que están llegando tarde a sus metas. ¿Qué les dirían a quienes sienten que la vida no avanzó como esperaban?

Pedro: Yo creo que no existe eso de llegar tarde. Tengo un amigo que siempre me decía: “No puedes llegar tarde a tu propia vida, porque es tu vida”.

Muchas veces vivimos con esa presión de la sociedad que nos dice que debemos lograr determinadas cosas a cierta edad, siguiendo un camino específico. Pero realmente hay que preguntarse si esa forma de vivir es posible y si además nos permite ser felices.

Creo que la felicidad no debería sentirse como un premio adicional. Debería ser algo fundamental. No deberíamos sentirnos mal por no haber conseguido algo en el momento en que pensábamos que debíamos conseguirlo.

Mientras uno siga buscando esa alegría y siga trabajando por lo que quiere, no está tarde. Lo único que sería tarde es dejar de buscarlo.

Martín: Creo que es algo muy colectivo. Muchísima gente siente esa urgencia de tener todo resuelto al mismo tiempo: saber qué hacer, tener estabilidad, cumplir objetivos y demostrar que está avanzando.

Cada vez veo más presión, incluso en personas jóvenes. Existe una ansiedad constante por conseguir cosas rápido, por sentir que a cierta edad ya deberías tener una vida completamente definida.

Creo que la canción también funciona como un respiro. Como decir: llegar a los 30, a los 35 o a cualquier edad no significa que todo terminó. Todavía quedan cosas por hacer.

Es bonito ver incluso personas mayores replanteándose su vida y preguntándose nuevas cosas sobre sí mismas. Eso demuestra que siempre existe la posibilidad de cambiar, aprender y empezar nuevamente.

“La música también es un registro del tiempo que vivimos”

Después de tantos años de carrera, ¿cómo sienten que ha cambiado la manera de componer de LolaBúm?

Pedro: Es algo muy loco porque siento que si quisiéramos hacer nuevamente un disco como los anteriores, no podríamos hacerlo. No podríamos volver a ser las mismas personas de ese momento.

Eso me gusta porque la obra termina siendo un reflejo de una etapa específica. La música registra quiénes somos y qué está pasando alrededor.

También cambió mucho el contexto del país. No es solamente que nosotros cambiamos como personas, sino que Ecuador cambió. Cuando escribíamos antes, había ciertas experiencias que eran normales y que ahora ya no son iguales.

Por ejemplo, salir, reunirse o pasar tiempo en ciertos espacios era algo más cotidiano. Hoy muchas cosas requieren pensarse mucho más.

Entonces cambiamos nosotros y cambió el país. Me gusta que nuestra música tenga esa relación con el momento histórico en el que existen

¿La forma de composición actual de LolaBúm tiene una rutina definida o cada canción encuentra su propio camino?

Pedro: Creo que lo interesante es justamente que no tenemos un método fijo. Cada canción aparece de una manera diferente.

Lo importante es estar creando constantemente. LolaBúm siempre ha sido un espacio donde existen muchas canciones dando vueltas, muchas ideas circulando.

Hay canciones que nacen trabajando Martín y yo juntos, jugando con frases, probando ideas y viendo la reacción del otro. Esa dinámica hace que la composición sea algo vivo.

Al final, más que seguir una fórmula, se trata de estar abiertos a encontrar la canción.

Muchas personas identifican un “sonido LolaBum” dentro de la música ecuatoriana. ¿Cómo sienten esa relación con la identidad del país, especialmente después de grabar fuera de Ecuador?

Pedro: Creo que justamente estar fuera hizo que esa identidad se vuelva más fuerte.

Cuando uno está lejos, empieza a aferrarse más a lo que tiene. Y lo que nosotros tenemos es Ecuador.

Si alguien siente que LolaBúm representa algo dentro de la música ecuatoriana, eso no lo vemos como una comodidad, sino como una responsabilidad. Nos da más ganas de hacer música que esté a la altura de esa gente que nos escucha.

Para mí, Ecuador atraviesa todo lo que hacemos. Es como una relación imposible de evitar.

No es que escribamos canciones pensando en hacer un discurso patriótico o algo así. Simplemente es nuestra experiencia, nuestro lugar, nuestra memoria.

Han hablado de la importancia de construir una identidad propia. ¿Creen que todavía existe una necesidad de que la música ecuatoriana intente parecerse a otros mercados?

Pedro: Creo que a veces en Ecuador hacemos demasiado esfuerzo por sonar como algo extranjero, especialmente como algo estadounidense.

Y no lo digo como una crítica a escuchar o disfrutar esa música, porque obviamente todos tenemos influencias. El problema aparece cuando dejamos de confiar en lo que somos.

A veces parece que buscamos ser buenos imitadores, cuando también existe algo muy valioso en hacer algo que solamente podría venir de nuestro lugar.

Creo que este disco fue un ejercicio consciente de preguntarnos: “¿qué música solamente podrían hacer ecuatorianos en este momento?”.

¿Creen que la gratuidad de los eventos culturales puede convivir con los conciertos pagados?

Pedro: Sí, totalmente. Creo que ambas cosas pueden existir al mismo tiempo.

A veces se piensa que si un evento es gratuito la gente deja de valorar la música, pero viendo lo que ocurre en Bogotá, no necesariamente es así.

Aquí hay conciertos gratuitos llenos y también conciertos pagados llenos. Hay espacio para todos los formatos.

Lo importante es democratizar el acceso a la cultura: que una persona pueda ir a un concierto sin que eso implique gastar una cantidad enorme de dinero entre entrada, transporte y otros gastos.

La cultura debería ser algo más accesible.

LolaBúm ha logrado abrir caminos para otras bandas ecuatorianas. ¿Qué significa para ustedes la palabra éxito?

Pedro:  Creo que muchas veces se entiende el éxito solamente como fama o dinero. Y obviamente la posibilidad de vivir de la música es importante, porque queremos poder sostener esto.

Hemos sido muy cuidadosos con nuestras finanzas y con la manera en que construimos nuestra carrera.

Pero para mí el éxito tiene más que ver con sentir que formamos parte de la cultura.

No me interesa ser la banda que gana un premio solamente por romper una barrera. Me interesa más ser una banda que pueda abrir caminos para que otras bandas también puedan hacerlo.

“Nuestra música no puede separarse de Ecuador”.

Desde afuera han seguido muy de cerca lo que ocurre en Ecuador. ¿Qué cosas recientes de la escena musical ecuatoriana les han emocionado?

Pedro: Creo que Ecuador todavía no es completamente consciente de lo que es capaz de hacer.

Hay proyectos que me parecen impresionantes. Por ejemplo, Los Pichinchas me parecen una banda con una propuesta muy original, porque vienen desde un lugar que no se parece a nada más.

También me gusta mucho La Falsa Era de Acuario. Me parece un proyecto muy lúcido, con una capacidad enorme para tomar elementos populares y convertirlos en algo nuevo.

Eso me recuerda mucho a la filosofía de Mugre Sur: tomar algo que existe, darle una nueva lectura y convertirlo en otra cosa.

Han visto otros modelos de industria musical en Latinoamérica. ¿Qué creen que Ecuador podría aprender de escenas como la colombiana?

Pedro: Creo que una de las diferencias más grandes es que en Colombia la cultura tiene mucho más apoyo institucional.

Por ejemplo, en Bogotá existen festivales como Rock al Parque, Hip Hop al Parque, Jazz al Parque y muchos otros eventos gratuitos que ocurren durante todo el año.

Eso genera una relación distinta entre la ciudad y la música. La gente aprende a ir a conciertos, aprende a formar parte de una escena y entiende que la música también es parte de la vida cotidiana.

No se trata solamente de tener un gran festival una vez al año, sino de construir una cultura alrededor de la música.

Martín, ¿qué otros factores influyen para que una escena musical pueda crecer?

Martín: Creo que también tiene que ver con cómo está construida una ciudad.

No solamente es hacer conciertos. Hay que pensar cómo llega la gente, qué transporte existe, cómo funcionan los espacios y cómo las instituciones entienden la cultura.

No puedes esperar que una escena crezca si los eventos siempre están aislados o si las personas tienen dificultades para movilizarse.

Es un tema mucho más amplio: tiene que ver con planificación urbana, con comunidad y con cómo una ciudad permite que la gente se reúna.

LolaBúm ha logrado abrir caminos para otras bandas ecuatorianas. ¿Qué significa para ustedes la palabra éxito?

Pedro:  Creo que muchas veces se entiende el éxito solamente como fama o dinero. Y obviamente la posibilidad de vivir de la música es importante, porque queremos poder sostener esto.

Hemos sido muy cuidadosos con nuestras finanzas y con la manera en que construimos nuestra carrera.

Pero para mí el éxito tiene más que ver con sentir que formamos parte de la cultura.

No me interesa ser la banda que gana un premio solamente por romper una barrera. Me interesa más ser una banda que pueda abrir caminos para que otras bandas también puedan hacerlo.

Martín, ¿cómo entiendes tú el éxito después de todos estos años con LolaBúm?

Martín: Para mí también tiene mucho que ver con poder seguir haciendo discos.

Hace muchos años hablábamos de que nuestra vocación era hacer canciones y álbumes. Mientras podamos mantener eso, creo que ya estamos hablando de una forma de éxito.

Hemos tenido momentos donde parecía que ciertas oportunidades podían llevarnos hacia otros lugares, pero siempre volvemos a la idea principal: queremos seguir creando.

La posibilidad de hacer música, compartirla y que encuentre personas que conecten con ella es algo que valoramos muchísimo.

Después de esta etapa internacional, ¿qué sigue para LolaBúm?

Pedro: Seguir haciendo música.

Al final, eso es lo que siempre hemos querido hacer: crear canciones, tocar y conectar con personas.

Todo lo demás —los viajes, los escenarios, las experiencias— son parte del camino, pero la razón principal sigue siendo la misma: hacer música.

Más que buscar representar una idea tradicional de éxito, LolaBúm parece haber construido una carrera basada en la permanencia: mantenerse fiel a una identidad, registrar el tiempo que les toca vivir y demostrar que la música ecuatoriana puede dialogar con el mundo sin perder su origen.

Su historia no solamente habla de una banda que salió del país; habla de una banda que llevó consigo un lugar, una memoria y una forma particular de mirar la realidad.

La escena ecuatoriana: una generación que empieza a construir espacios

PORTADA DE LA CANCIÓN 16 PHANTASMAS

FOTOGRAFÍA DE LOLABÚM OBTENIDA DE SU INSTAGRAM

“Una escena musical necesita espacios donde la gente pueda encontrarse”

“El éxito no es solamente fama; es poder seguir haciendo música”

FOTOGRAFÍA DE LOLABÚM EN SU GIRA DE ESPAÑA

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