Ernesto Karolys: raíces, identidad y búsqueda sonora
Con "El principio del fin", Ernesto Karolys consolida una etapa clave dentro de su recorrido artístico: una propuesta introspectiva que esquiva etiquetas y que canaliza años de experiencia en un formato donde la improvisación, el diálogo colectivo y la energía del directo se vuelven centrales, dialogando tanto con su historia personal como con el presente de la música alternativa en Ecuador.
Paúl Díaz
1/23/20263 min read
Tu historia personal llama la atención desde el inicio. Naciste en Rusia, pero pero tienes un nombre muy ecuatoriano, te desarrollaste acá. ¿Cómo fue ese proceso?
Nací en Rusia en 1980. Mis padres se conocieron allá: mi mamá es rusa y mi papá ecuatoriano, que llegó gracias a una beca que existía en los años setenta. Viví mis primeros años en Rusia, pero siendo muy niño nos mudamos a Ecuador. Aunque crecí acá, ese origen siempre estuvo presente, incluso sin ser totalmente consciente de ello.


¿Sientes que esa mezcla cultural influyó en tu identidad artística?
Totalmente. Aunque mi crianza fue ecuatoriana, siempre hubo una sensación de no pertenecer del todo a un solo lugar. Esa dualidad terminó convirtiéndose en una herramienta creativa. Mi música nace mucho de esa búsqueda de identidad, de tratar de entender de dónde vengo y hacia dónde voy.
¿Cómo fueron tus primeros acercamientos a la música?
La música apareció como una forma de expresión muy natural. No fue algo académico al inicio, sino más bien intuitivo. Escuchaba mucha música distinta, de varios lugares, y poco a poco empecé a experimentar, a buscar sonidos que me representaran.
Tu nuevo EP, El principio del fin, marca un momento importante en tu carrera. ¿Desde qué lugar nace este trabajo?
Este EP nace desde un proceso muy honesto y personal. No lo pensé como un producto, sino como una necesidad de cerrar y abrir etapas al mismo tiempo. Cada canción responde a un estado emocional distinto, a momentos de cambio y de cuestionamiento interno.


Con más de tres décadas de trayectoria como baterista, productor y mixer, Ernesto Karolys ha transitado múltiples escenas y proyectos antes de asumir, por primera vez, un control compositivo total. Tras su paso por bandas y propuestas como Cruks en Karnak, Biorn Borg, Da Pawn y Lolabúm, en 2016 da inicio a Hipsteria, un laboratorio abierto donde la experimentación, la energía del directo y la improvisación se convierten en eje central. En esta entrevista, realizada a propósito del lanzamiento de su nuevo EP “El principio del fin”, Karolys repasa su historia, su proceso creativo y la manera en que esa experiencia acumulada se traduce hoy en una búsqueda sonora propia
¿Qué rol juega el proceso creativo en tu día a día?
Es un proceso bastante honesto. No trabajo desde fórmulas, sino desde estados emocionales. A veces parte de una idea muy simple o de una sensación, y otras veces de una necesidad de decir algo que no puedo expresar de otra forma.
Tu proyecto tiene una identidad muy marcada. ¿Cómo definirías el sonido de El principio del fin?
Es un sonido que prioriza la atmósfera y la emoción. No me interesaba encasillar el EP en un género específico, sino que cada canción construya un paisaje propio. El principio del fin es un trabajo muy intuitivo, donde lo sonoro está al servicio de lo que quiero comunicar en cada momento.

¿En qué punto sientes que se encuentra tu carrera actualmente?
En un momento de mucha claridad. Siento que recién ahora estoy entendiendo mejor quién soy artísticamente y qué quiero decir. No es un punto de llegada, sino más bien una etapa de consolidación y de apertura a lo que viene.
¿Qué te gustaría que el público encuentre cuando escuche tu música?
Me gustaría que conecten desde un lugar personal, que cada quien encuentre algo propio en las canciones. No busco imponer una lectura, sino abrir un espacio para que el oyente se refleje y haga su propio recorrido.